Manuel Rojas: una voz que transformó la narrativa chilena

Hoy, 8 de enero, conmemoramos el natalicio de Manuel Rojas Sepúlveda (1896–1973), escritor autodidacta y una de las figuras más influyentes de la literatura chilena del siglo XX. Su obra marcó un punto de inflexión en la narrativa nacional al romper con el realismo tradicional del naturalismo y el criollismo, corrientes predominantes hasta entonces, proponiendo nuevas formas de narrar centradas en la experiencia humana, la introspección y la búsqueda de sentido.

 

Manuel Rojas renovó las estructuras narrativas y el lenguaje literario, incorporando una profunda sensibilidad psicológica y existencial en sus personajes, muchos de ellos marcados por la marginalidad, el trabajo, el desplazamiento y la reflexión sobre la libertad individual. Su mirada crítica y humanista permitió visibilizar realidades sociales desde una perspectiva íntima y reflexiva, alejándose de los moldes literarios convencionales de su época.

 

Asimismo, integró a la literatura chilena rasgos propios del superrealismo, corriente que comenzó a manifestarse con fuerza en la generación de 1927, a la cual se adscribe junto a autores de carácter innovador como Juan Emar y Salvador Reyes. Esta generación abrió nuevos caminos estéticos y temáticos, ampliando los límites de la narrativa nacional.

 

Su novela más conocida, Hijo de ladrón, fue presentada en 1950 al concurso de la Sociedad de Escritores de Chile bajo el título Tiempo irremediable. La obra se convirtió en un referente de la narrativa chilena y forma parte de una tetralogía protagonizada por Aniceto Hevia, personaje que acompaña al lector en un recorrido vital y existencial a lo largo de las novelas Mejor que el vino (1958), Sombras contra el muro (1964) y La oscura vida radiante (1971).

 

En reconocimiento a su trayectoria y al impacto de su obra, en 1957 Manuel Rojas fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura, el máximo galardón otorgado en Chile a sus creadores y creadoras literarias, consolidando su legado como una voz fundamental e imprescindible de nuestra tradición literaria.

 

 Las Bibliotecas Públicas El Tabo – Las Cruces invitan a la comunidad a redescubrir su obra, reflexionar sobre su vigencia y acercarse a la lectura de uno de los autores más relevantes de la literatura chilena.

 

Edición: Camila García