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El primer alcalde de San Antonio
Historia Cementerio Parroquial de San Antonio
Los terrenos del primer camposanto sanantonino fueron donados por José Manuel Plaza, primer alcalde de San Antonio (período 1894-1897). Fue dueño de muchas propiedades de la comuna, profundamente católico.
El nuevo cementerio permitió que los cadáveres dejaran de ser enterrados en patios de casas. En esa época sólo los vecinos más pudientes tenían la posibilidad de realizar las exequias de sus seres queridos en el cementerio de Lo Abarca.
No está clara la fecha exacta en que comenzó a funcionar el recinto como cementerio. Una versión dice que inició sus servicios en 1890. El registro más antiguo de funeral, de un viejo cuaderno del cementerio, señala el nombre de Jorge Espejo Velásquez, sepultado el 2 de julio de 1902.
La fecha oficial de inicio de los servicios del cementerio es el año 1919, desde ahí comienzan los registros ininterrumpidos.
En el camposanto de Cerro Alegre descansan más de 35 mil difuntos, de los cuales alrededor del sesenta por ciento están bajo tierra. El resto corresponde a nichos y capillas.
*Datos de Hemeroteca Biblioteca Pública N°68 Vicente Huidobro de San Antonio
JGV
Mitos & Leyendas: los Vampiros de Llolleo
El 1 de noviembre de 1946 fue un día muy caluroso en San Antonio, para refrescarse un rato tres niños hermanos de una conocida y querida familia de comerciantes locales fueron a darse un chapuzón en las aguas del estero El Sauce de Llolleo. Los chicos eran muy unidos pero los alegres planes para esa tarde terminaron en tragedia: los hermanos se ahogaron en las fangosas aguas del estero. La noticia caló hondo en la comunidad local, con gran congoja las víctimas fueron despedidas y sepultadas en el Cementerio Parroquial de San Antonio. Un mes después los eventos tomaron un giro paranormal. Se decía que animales de los sectores cercanos al estero El Sauce empezaron a aparecer muertos. Cabritos, vacas, caballos y otros animales presentaban agujeros en el cuello y parecía que les habían succionado toda la sangre. En la ciudad surgió el rumor de que los tres hermanos ahogados salían por las noches de su mausoleo como vampiros que mataban animales y aterrorizaban a la gente. En esa época los sectores altos de Cerro Alegre estaban despoblados y el cerro Centinela (más conocido de la Virgen) estaba cubierto por un bosque de pinos.
Una versión muy comentada entre los pobladores fue que, ante la alarma por los comentarios, los inocentes fallecidos fueron desenterrados para constatar lo que estaba ocurriendo. Con sorpresa, se dijo que los niños estaban igual al momento de ser sepultados, no había proceso de descomposición salvo que tenían las uñas y el pelo largos y la ropa y zapatos gastados.
Eran días post Segunda Guerra Mundial, la noticia saltó a los diarios de otras ciudades y no fueron pocos quienes hicieron guardia día y noche en el Cementerio Parroquial para ver a los tenebrosos vampiros.
Aún hoy, los vecinos más antiguos de San Antonio creen que en el entorno del estero San Pedro y Parque DYR se pasean en la oscuridad de la noche los tres vampiros.
JGV
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